viernes, 11 de diciembre de 2009

Nota Editorial

Reflexiones sobre el triunfo de la derecha

Esta es una reflexión dirigida a todas las personas que no quieren tener un gobierno de derecha y especialmente a quienes han seguido mi blog sobre las elecciones. Todos los datos de que dispongo me llevan a concluir que FREI y M.E-O están empatados en primera vuelta y que el paso de FREI a segunda vuelta asegura que PIÑERA será el próximo presidente de Chile. Según la última encuesta CERC, en una 2ª vuelta entre PIÑERA y FREI, el candidato de la derecha obtiene el 49% de las preferencias y FREI sólo el 32%.

Pensar que FREI puede remontar los 17 puntos que lo separan de PIÑERA sumando los votos de ARRATE y de M.E-O no es realista. Frei viene bajando en todas las encuestas y la proyecció de la CERC para 2ª vuelta ya toma en cuenta el voto de los adherentes de los otros candidatos. Por otra parte, según la misma CERC, la distancia entre PIÑERA y M.E-O en 2ª vuelta es de 12 puntos. Esta diferencia también es alta, pero a mí me deja una luz de esperanza.

Una aclaración: si apelo reiteradamente a la CERC es porque ésta es una encuesta vinculada a la Democracia Cristiana, lo que hace imposible algún tipo de manipulación en favor de M.E-O. Por el contrario, la CERC de diciembre ocultó la intención de voto de primera vuelta precisamente porque ratificaba el empate técnico entre FREI y M.E-O, un empate que ya había registrado la encuesta en octubre pasado, otorgando un 20% a cada uno. Como pueden ver la disputa es voto a voto y lo que está en juego es el triunfo de la derecha.

Sé que en este punto muchos dejarán de leer. Pensarán que les escribe un adherente de Marco. Pero no les escribo como adherente de nadie. Quienes me conocen saben que fui militante de las juventudes comunistas hasta el 89, y que desde entonces soy un independiente que ha simpatizado con el Juntos Podemos, sobretodo porque esto ha implicado enviar una señal de descontento hacia las políticas de la Concertación.

Hace poco expuse en mi blog mi preocupación por el inminente triunfo de PIÑERA y dos amigos de izquierda posteraon que no les importaba que ganara la derecha. Para ellos lo importante era que ARRATE alcanzara un 8% y que 3 diputados comunistas fueran electos.
A propósito de esto, quiero compartir mi experiencia en España entre 1999 y 2005, años de gobierno del derechista J.M.Aznar, quien recibió recientemente a PIÑERA para brindarle su apoyo. Aznar llegó al poder el año 96, después de una larga hegemonía del partido socialista español. La semejanza con la política chilena actual no es menor, entre otras cosas porque en España la izquierda tradicional también representaba a un 5% de los electores aproximadamente.

Aznar gobernó España 4 años y el año 2000 fue reelegido por 4 años más y además con mayoría absoluta en el congreso. Y el año 2004, su delfín, Mariano Rajoy, sólo perdió la elección presidencial por el atentado de Al-Qaeda en Atocha, el 11 de marzo de ese año. Solo esta terrible consecuencia de la política exterior de Aznar evitó que se sumaran tres victorias electorales consecutivas de la derecha. De no ser por el 11M, el Partido Popular habría gobernado ininterrumpidamente durante 12 años.

No estoy diciendo que la victoria de PIÑERA se traduzca en 12 años de poder para la derecha, pero pienso que el riesgo de consolidación del ideario derechista existe. Tal vez no queramos aceptar este riesgo, o quizá el entusiasmo que nos provoca la exitosa campaña de ARRATE no nos permita asumirlo. Pero debemos ser cautos a la hora de evaluar nuestras posibilidades y la fuerza de quienes hoy representan a la izquierda. Las encuestas pronostican apenas un 7% para ARRATE y PIÑERA alcanza, en segunda vuelta, un 49%: casi mayoría absoluta.

ARRATE es el mejor candidato que ha tenido la izquierda y su programa de gobierno es el mejor para Chile, en esto estoy de acuerdo. Pero aún así, todo indica que su votación solo será dos o tres puntos superior a la votación histórica del Juntos Podemos. Por más que nos duela ARRATE no representa al “pueblo”, o representa menos al “pueblo” que el candidato de la derecha. A menos de que definamos “pueblo” como el conjunto de personas que comparten nuestras ideas.

Además, nada nos asegura que la irrupción de ARRATE desde la izquierda vaya a significar un antes y un después en la historia de los movimientos populares. La aparición de ARRATE y el pacto contra la exclusión podrían haber significado una verdadera re-construcción de la izquierda, pero lamentablemente el pacto parlamentario nació asociado a un apoyo a la candidatura de FREI y esto le resta credibilidad. El apoyo a Frei es innegable. Es cosa de ver la publicidad electoral de Teillier. En ella no aparece Jorge ARRATE. Quien aparece es Francisco Reyes: el rostro más mediático de la campaña del senador DC.

Por otra parte, los votos de ARRATE pueden asegurar el triunfo de FREI y pocos días después el triunfo de PIÑERA. Algunos de ustedes pensarán que esto puede ser incluso deseable. De este modo se agudizarían las contradicciones y el terreno sería más fértil para las utopías de izquierda. Puede ser. Nada es imposible. Pero intuyo que el triunfo de PIÑERA provocará justamente lo contrario y que será una excelente plataforma para nuevos gobiernos de derecha a partir del 2014.
A propósito de proyecciones, no olvidemos que a pesar de todos sus crímenes Pinochet obtuvo un 43% de los votos en el plebiscito del NO. Esto puede explicarse por la acumulación del poder político, económico y mediático durante 17 años. Naturalmente la realidad de hoy es diferente y por eso PIÑERA nunca acumulará tanto poder como Pinochet, pero el poder que puede llegar a administrar no es despreciable y esto puede consolidar su proyecto político, por mucho que su gobierno atente en contra de los derechos ciudadanos.

Seamos realistas. Nuestra cultura política nos deja pocos espacios para transformar la sociedad y un gobierno de derecha puede reducir aún más estos espacios. Tomás Mosciatti, uno de los periodistas más lúcidos del medio, no dejó pasar uno de los hechos más significativos de la campaña electoral. ¡Piñera se reunió con militares en retiro para prometerles menos DDHH y no pasó nada! ¡No le costó ni un solo punto en las encuestas! Tampoco le restó puntos a Bachelet la muerte de dos comuneros mapuches y la sistemática aplicación de la ley antiterrorista en la Araucanía! Así es la maquinaria político-mediática que impera en Chile. Y no les quepa duda que PIÑERA sabrá utilizarla si llega al poder. Poco podrán hacer dos o tres diputados comunistas o el mismo ARRATE para oponerse a PIÑERA. El candidato del Juntos Podemos será invisibilizado por la prensa apenas terminen las elecciones y a los diputados comunistas les pasará lo mismo que al senador Navarro. A mayor rebeldía, menor cobertura.

A mí me parece más factible la proyección de la izquierda en el contexto de un gobierno de M.E-O, más allá de lo progresista que pueda llegar a ser su administración. Al menos Marco ha impulsado la democratización de la televisión digital, lo que a mí me parece clave para construir un país más diverso y más democrático en lo político. También ha centrado su discurso en una reforma tributaria, demostrando que tiene cierta voluntad de incrementar la democracia económica. Pero la oportunidad que ofrece Marco, por mezquina que nos parezca, la podemos desperdiciar este domingo por un por un puñado de votos de FREI y también por unos pocos de votos de ARRATE. En la encuesta CERC de Octubre M.E-O y FREI estaban empatados en 20%. Según se deduce de la misma encuesta de diciembre la correlación de fuerzas se mantiene. Por eso, cada voto cuenta y es mucho lo que está en juego. Toda persona que vote por FREI o por ARRATE puede favorecer a PIÑERA. Este es el dilema. Espero no haber ofendido la sensibilidad de nadie.

Difundan esta carta si les parece bien.

Jaime Díaz Lavanchy / debate-presidencial.blogspot.com

domingo, 6 de diciembre de 2009

Mientras entierran a Victor Jara, Frei hace ofertas en materia de DDHH

Miantras miles de chilenos despedíamos a Víctor Jara con amargura, sabiendo que no se ha hecho justicia Eduardo Frei lanzó sus ofertas en materia de Derechos Humanos. Propone anular la ley de amnistía y regular el uso de la ley antiterrorista. Tarde llega esta voluntad política. El ex teniente Nelson Haase, uno de los asesinos de Víctor, sigue libre, vive en las condes, tiene su empresa y juega al golf. Mientras que su esposa recibe 12 millones de pesos al año. Así le compensa el Estado por tener algún tipo de "salario degradado".


Fuente: CIPER
http://ciperchile.cl/2009/05/26/los-estremecedores-testimonios-de-como-y-quienes-asesinaron-a-victor-jara/

miércoles, 2 de diciembre de 2009

El comando de MEO se desmarca de Juan Agustin Figueroa

"The Clinic" asegura que el cuestionado "Juan Agustín Figueroa, Vicepresidente del Partido Radical, es el nuevo asesor de justicia de M.E-O. De esta manera se intenta vicular a la candidatura del diputado con una política de represión al pueblo mapuche. Aunque es preocupante el acercamiento de este personaje, desde el comando de M.E-O aseguran que el encargado del programa de justicia es Ciro Colambaro y no Figueroa. Con esto desmienten a The Clinic que ha presentado a Figueroa, partidario de aplicar la ley anti-terrorista al pueblo mapuche, como "el nuevo asesor de justicia" del comando.

Por su parte, el movimiento Surda, que adhiere a la candidatuta de M.E-O ha escrito al medio para aclarar que el programa presidencial de la candidatura expresa claramente un rechazo a la represión del pueblo mapuche. El comunicado del movimiento cita el programa de gobierno que dice textualmente: “Los problemas con el pueblo mapuche no se solucionan con la criminalización del movimiento, ni con la aplicación de la Ley Antiterrorista. Los problemas no se solucionan con más o menos carabineros, o unas cuantas lacrimógenas aquí o allá. La solución es política. No podemos aspirar a ser un país moderno, una democracia consolidada si se violan los derechos de los pueblos originarios y somos condenados por la comunidad internacional. La solución es política, se requiere deliberación, búsqueda de consensos de largo plazo y reconocimiento de los indígenas como interlocutores. Necesitamos lograr un acuerdo nacional"

La versión de The clinic:
http://www.theclinic.cl/2009/12/01/juan-agustin-figueroa-le-llaman-cazamapuches/

lunes, 30 de noviembre de 2009

OTRA EDITORIAL DE EDUARDO

A continuación la editorial de La Nación del domingo pasado. El medio sigue en campaña electoral. Ahora plantea que la Concertación y el PC son de izquierda. Sangre roja correría por las venas de los nuevos hermanos políticos.

Editorial.

Uno de los méritos que ha tenido el candidato presidencial Jorge Arrate ha sido popularizar el valor de “ser de izquierda”. Para ser justos, es un objetivo que ha mantenido muy en alto el Partido Comunista en los últimos 20 años y que ahora el socialista allendista Arrate rescata. ¿Representan estas fuerzas entonces a la izquierda chilena? Si es así, habría que aceptar que la izquierda está reducida a no más del 6 por ciento de los electores chilenos en estos últimos 20 años. Duro revés después de haber representado en 1973 a más del 40 por ciento de los chilenos.

Pero no es así. Veamos. La Concertación se define como una alianza de centroizquierda, debido a que está constituida por partidos de centro y de izquierda. Para ser bien precisos, dos de sus partidos, el Socialista y el Radical, formaron parte del gobierno de Salvador Allende. Un tercero, el Partido por la Democracia (PPD) cuenta entre sus filas a muchos militantes que formaron parte de la Unidad Popular. Todos ellos, ¿ya no son de izquierda?, ¿alguien podría sostener, por ejemplo, que Michelle Bachelet no es de izquierda? Algunos grupos minoritarios se han esforzado en demostrarlo, pero no han conseguido convencer a mucha gente. Al contrario, Bachelet no sólo ha convencido a la izquierda, sino a muchos que no lo son.

La izquierda siempre se ha identificado con la defensa de los intereses de los trabajadores y sus organizaciones, con la intención de utilizar el Estado como instrumento fundamental para superar las diferencias de clase y por la aspiración, muchas veces considerada utópica y que aun así persiste, de construir una sociedad distinta al capitalismo. Si se analizan los programas de las candidaturas presidenciales sobre la base de estos sencillos principios, claramente tres de ellas tienen fuertes componentes de estas ideas: las de Arrate, Enríquez- Ominami y Frei.

Así vistas las cosas, la izquierda es mucho más que el 6 por ciento de quienes se reivindican como tales, pero ni los más optimistas ejercicios sumatorios podrían llevarla a acercarse al 40 por ciento que tuvo en 1973. Por el contrario, quien hoy ostenta un apoyo ciudadano similar o superior es la derecha: en torno al 43 por ciento desde el plebiscito de 1988.

La lógica política más básica diría que si la izquierda quiere influir en la sociedad chilena, su primer objetivo debería ser unirse y luego sumar fuerzas con el centro político. En buena medida ello se ha logrado en la Concertación. Pero resulta insuficiente. Lamentablemente, el reciente llamado a la unidad que planteó Jorge Arrate ha sido descalificado desde otros sectores que se reivindican de izquierda. Veamos.

Hasta hace poco tiempo, la candidatura de Enríquez-Ominami se declaraba transversal, atrayendo incluso hacia su comando a algunos connotados derechistas que gozaron de los beneficios de la dictadura militar. Ahora, al parecer debido a la fuga de votos hacia Jorge Arrate, se han acordado de sus orígenes y algunos de sus más radicales izquierdistas han salido a pedir el voto, reivindicándose como tales. Pero lo han hecho con un discurso que ya parecía extinguido, debido a sus múltiples fracasos: el del mesianismo revolucionario. Enríquez-Ominami sería ahora, según esta versión, el Chávez chileno, que barrería con la corrupción de las cúpulas partidarias e impondría un nuevo liderazgo popular que traería de la mano cambios estructurales a la sociedad capitalista.

Esa visión no resiste ni el más mínimo análisis. Afortunadamente, existe en Chile una izquierda responsable, dentro y fuera de la Concertación, que entiende que las legítimas aspiraciones de cambio requieren de formar mayorías sólidas, incluso más amplias que las que han permitido de manera gradual y aún incompleta horadar el modelo político excluyente y el económico neoliberal que se heredó de la dictadura.

Es por eso que el llamado al acuerdo mínimo para derrotar a la derecha ha tenido éxito. Ha sido bien acogido en la Concertación y en la mayoría del comando de Enríquez-Ominami, con la sola excepción de una pequeña cúpula aislada, que ahora corre desesperada a detener la fuga de votos por la izquierda.

lunes, 23 de noviembre de 2009

LA NACION DE EDUARDO



El Diario La Nación se parece cada vez más a un versión impresa de la franja electoral de Eduardo Frei. La falta de ética y de rigor periodístico de este medio del Estado, atentan en  contra de su credibilidad y empobrecen el debate público, justamente cuando el país más lo necesita.
Las primeras 20 páginas de la Nación Domingo del 22 de noviembre, son un incitación explícita al continuismo político. En esas páginas, se refuerzan los mensajes electorales de Frei, se legitima la alianza entre el oficialismo y el Juntos Podemos y se intenta destruir la imagen de los candidatos enemigos: Piñera y Enríquez- Ominami, aunque últimamente, es el diputado independiente el blanco predilecto de las críticas. 

Lo que ha publicado La Nación el pasado domingo, en plena campaña electoral, es tan poco ético y riguroso que ya no puede llamarse periodismo, salvo que aceptemos como periodismo lo que hacen El Mercurio o La Tercera cuando defienden los intereses políticos de la derecha. Pero las prácticas periodísticas de esos medios no pueden validar lo que está haciendo La Nación, un diario del Estado, que bajo ningún concepto puede restringir, aún más, la falta de libertad de expresión de los ciudadanos, en un país donde la libertad de expresión es un bien escaso.  
  
El día 22, La Nación publicó “A la caza del voto militar” un reportaje cuyo objetivo principal es  asociar a Piñera con el Ejército y restarle votos. Pero además de eso, dedicó dos páginas a Pancho Reyes, rostro de la campaña oficialista y otras dos a José Miguel Insulza. A esto se suma que en la misma edición se articula una cerrada defensa de los avances del gobierno en materia de protección de la infancia. Un reportaje comenta el aumento de las salas cunas y las nuevas oportunidades para las madres solteras. Y apenas dos páginas más adelante, quienes escriben columnas de opinión son Estela Ortiz, Vicepresidenta de la JUNJI y Paula Quintana, Ministra de Planificación, las que obviamente reafirman las virtudes de las políticas gubernamentales en estas materias. Las dos autoridades conmemoran los 20 años que cumple la Convención sobre los derechos del niño de Naciones Unidas, pero al momento de hacer el balance, ninguna de las dos se acuerda de los maltratos que sufren los niños mapuches en la Araucanía, maltratos que preocupan precisamente al Fondo de Naciones Unidas para la infancia, UNICEF.    
 

Repintando el arcoíris
 En la página 11, comienza el reportaje “Reinventando el progresismo: las proyecciones de la propuesta de Arrate”: una verdadera apología de la alianza entre la Concertación y el Juntos Podemos. La bajada del reportaje dice: “No sólo enfrentar a Piñera en segunda vuelta. La interpelación de Arrate a MEO y Frei anticipa el diseño de una nueva coalición que vaya más allá de lo que hasta ahora ha sido la Concertación. El pacto contra la exclusión es el primer paso”

En éste reportaje la periodista Marcela Jiménez explica que se ha instalado y consagrado en Chile “una lógica de refundación del progresismo” y reseña un largo proceso de acercamiento entre la Concertación y el PC, que permitiría “repintar el arcoíris”. Escalona, por su parte “destaca que la relación política establecida con el PC, es sin precedentes” y el comunista Juan Andrés Lagos, jefe de la campaña de Arrate, concuerda en “que se están generando condiciones muy auspiciosas”. En pocas palabras, se puede concluir del texto, que el PC ya es parte de la Concertación o que lo será muy pronto.

“Nos vamos a matricular por Arrate en primera vuelta”
Pero antes, de seguir comentando este nuevo escenario político, es necesario detenerse a reflexionar sobre una entrevista a Marco Cárdenas publicada en la misma edición, donde éste aparece legitimado como vocero de un grupo disidente que se habría formado al interior de la Coordinadora Socialista por Marco.

La entrevista, titulada: “Nos vamos a matricular por Arrate en primera vuelta” (este es el llamado que hace Cárdenas desde el comando de Marco), es con toda seguridad el texto periodístico menos ético y más proselitista de toda la edición, no sólo por que difunde la hipótesis de un supuesto quiebre al interior del comando, sino por la historia de la noticia.      

Para entender la situación hay que remontarse al domingo antepasado, día 15 de noviembre. Ese día, La Nación publicó el reportaje “El poder del Marriott ” donde la misma periodista Marcela Jiménez informaba ya respecto de un supuesto quiebre al interior del comando de M. E-O, basándose en una entrevista al mismo Marco Cárdenas. En ese reportaje, que explicaba que Enríquez y Marambio habían detonado la crisis por sus actitudes autoritarias, se quería hacer pensar a la ciudadanía que Cárdenas era la cara visible de todo un sector disidente que se había formado al interior de la llamada Coordinadora Socialista por Marco. Pero la periodista nunca entregó los nombres de los demás disidentes y quiso probar su tesis de quiebre sólo con frases impersonales y fuentes no confirmadas.

En el texto se dice que: “desde la coordinadora critican la forma de hacer política de MEO”;  se habla de que “algunos socialistas”, estarían molestos; pero sin identificarlos. Se escribe que “hay preocupación”, pero sin especificar quien está preocupado.  Y majaderamente Jiménez  usa, una y otra vez, frases como: “cuentan que…” o “aseguran que…” Y cada vez que lo hace, es para lanzar duros cuestionamientos al diputado y a sus colaboradores más cercanos, a quienes califica como “el círculo de hierro”. La única vez en que la periodista identifica a un segundo disidente, dice que Cárdenas habría asumido la vocería de la disidencia en conjunto con “Roberto Avila”.

Sin embargo, lo más grave no es la falta de rigor del reportaje publicado el domingo 15, sino que la insistencia en dar tribuna a Cárdenas este domingo 22, a pesar de que el mismo día, el 22, La Nación publicó una carta de Roberto Avila, donde éste desmiente que forme parte de la llamada disidencia. Avila es enfático: “En lo que a mi persona respecta, hacerme aparecer asumiendo vocerías de una disidencia interna en la campaña del diputado Enríquez-Ominami no corresponde a la realidad”. Y luego remata: “la imaginación puede llegar a ser un gran talento, pero en la literatura, no en el periodismo”.

Ante una carta razonable y mesurada como ésta, La Nación responde con arrogancia. Cito textual la respuesta del medio a Avila: “no fuimos nosotros los que lo identificamos con la disidencia interna del comando de MEO, sino su correligionario en el PS, Márcos Cárdenas, integrante del comité estratégico de dicha candidatura. Eso es periodismo, no literatura”

Naturalmente, la dinámica periodística impide a veces corroborar todas las informaciones, pero tratándose de un tema político relevante, la autora del reportaje debió corroborar los dichos de Cárdenas consultando a varias fuentes. Pero, ante cualquier imposibilidad de hacerlo, una periodista mínimamente profesional debió haber contactado al menos a Avila, quien se suponía era, nada más y nada menos, que el otro vocero de los disidentes.




Ante todo esto, el afectado y el comando de M.E-O merecía una disculpa. Pero La Nación no sólo no se disculpa, sino que además vuelve a publicar una entrevista a Cárdenas este domingo y vuelve a legitimar la tesis de la disidencia, basándose otra vez, en el testimonio de Cárdenas como única fuente de información. En la entrevista “Nos vamos a matricular por Arrate en primera vuelta”, Cárdenas ataca nuevamente a Enríquez-Ominami. Lo acusa principalmente de no acoger el llamado de Arrate para impedir que la derecha gane y de querer destruir a la Concertación sólo para potenciar una candidatura presidencial, el año 2014.

El desmentido de la Coordinadora de Socialistas por Marco
El lunes 23, la Coordinadora de Socialistas por Marco reaccionó y denunció públicamente el montaje de la Nación. En la breve nota que publica “El mostrador” sobre el asunto, Lincoyan Zepeda señala: “lo hecho por la Nación Domingo es desmedido, porque la periodista que hizo el reportaje habló con nosotros y conoce perfectamente nuestra posición y sabe que no hay divisiones dentro de la coordinación. Han inventado a un personaje para hablar por los medios.” Los Socialistas por Marco también señalaron que “detrás de esto, está una operación del comando de Frei para intentar traspasar votación de socialistas a la candidatura de Arrate, y por esa vía tratar de impedir que sea Marco Enríquez-Ominami quien pase a segunda vuelta”.
El martes 24, La Nación informó respecto del desmentido de la Coordinadora, pero no reparó el daño causado a su propia credibilidad. La nota del medio es tendenciosa desde su mismo titular que dice: “Comando de MEO ataca a disidente Marco Cárdenas”. Y además, debajo de esta nota, La Nación publica otra nota, de la misma extensión titulada “Contraataque”, donde se le vuelve a ceder la palabra a Cárdenas y donde éste carga nuevamente en contra de Max Marambio “por tener cautivo al resto del comando y no dejarlos expresar sus opiniones políticas”.

El plan Arrate
 Pero La Nación Domingo del 22, no sólo intenta dividir al comando de M.E-O. También insiste en valorar y posicionar la propuesta anti-Piñera de Arrate, cosa que, por lo demás, el periódico hizo durante toda la semana. Lo anterior, sumado  al hecho de que la propuesta de Arrate se enfatiza desde la misma editorial de la Nación Domingo del día 22, permite afirmar que el llamado de Arrate se ha convertido en un mensaje central de la campaña de Frei.

En la editorial se dice: “El desafío que lanzó el candidato presidencial del Juntos Podemos…catalizó ideas que estaban en el ambiente desde hace meses. Uno de los últimos en expresar este sentimiento de unidad…fue el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza….Insulza imaginó un gabinete conformado por ministros comunistas y disidentes de la Concertación, como Carlos Ominami”.

Pero esta misma idea, la de incorporar a ministros comunistas a un eventual gabinete de Frei, ya había sido insinuada por Víctor Barrueto, ex presidente del PPD, en la misma Nación Domingo, el 14 de noviembre, un día antes del debate presidencial en dónde Jorge Arrate lanzó su mesiánico llamado a la unidad. Ese día Barrueto publicó una columna cuyo título era “Una nueva mayoría para los cambios”.

Barrueto escribe: “Para ganar en la segunda vuelta, habrá que promover la conformación de una coalición de gobierno más amplia o hacer un pacto entre la Concertación y los otros actores en torno al programa y su participación en el gobierno a través de determinados ministerios”. Y en otro momento agrega que la diversidad se debe expresar en la mencionada nueva mayoría,  porque “lo que está claro, es que no se puede volver atrás con la reedición de los tres tercios”.

Considerando todo lo anterior, parece claro que antes de la propuesta de Arrate hubo una negociación entre el Juntos Podemos y la Concertación donde tal vez la transacción haya sido: un apoyo decidido a Frei en primera y segunda vuelta, a cambio de un ministerio y de otras prerrogativas de quienes pertenecen al arcoíris. A la luz de esta hipótesis, el verdadero objetivo de esta propuesta, no sería impedir que Piñera gane en segunda vuelta, sino impedir que Ominami gane en primera, y evitar, al mismo tiempo, un acercamiento entre el Juntos Podemos y M.E-O, lo que podría haber generado un nuevo referente de izquierda, representativo de un tercio de los electores. 

El momento en que Arrate lanzó su mensaje es una de las claves del asunto. Porque si Arrate sólo hubiese querido asegurar el pacto Anti-Piñera, bien podría haber esperado hasta el 13 de diciembre, lo que incluso habría sido más potente mediáticamente.

Pero Arrate y sus aliados lanzaron esta propuesta ahora, antes de la primera vuelta, precisamente para neutralizar el principal mensaje político de M. E-O en su recta final de campaña. Y este mensaje, simple y muy efectivo, apelaba y sigue apelando a la competitividad de Marco en segunda vuelta, porque tal y como señalan todas las encuestas, el que tiene mayores posibilidades de derrotar a Piñera en ese escenario es M.E-O y no Eduardo Frei. 

Este mensaje político, era y es demasiado seductor para los votantes progresistas,  porque, como están las cosas, votar por Frei podría significar votar por Piñera, dado que las posibilidades de que Frei derrote a Piñera en segunda vuelta se ven cada vez más difíciles. De hecho, poco antes del debate, un periodista tan prestigioso como Tomás Mosciatti, advertía en CNN, que los votantes de la Concertación se enfrentaban al dilema de tener que votar pro Frei en primera vuelta sabiendo “que esto podría significar la pérdida de la batalla final”, la segunda vuelta.

El oficialismo tenía entonces la necesidad urgente de desbaratar el mensaje político principal de M.E-O, y es muy probable, que esta problemática y no otra, explique lo que ya podría llamarse “el plan Arrate”. 

No cabe duda que “el plan Arrate” tuvo desde el comienzo una doble ventaja. La primera, es que el llamado a la unidad en contra de Piñera, tranquiliza a los votantes progresistas. Porque ahora, después del llamado a la unidad del abanderado, el mundo progresista tiene la oportunidad de luchar unido en contra de Piñera, y eso, desde la perspectiva del elector, podría bastar para vencerlo. La otra gran ventaja del “plan Arrate” es que la Concertación y el Juntos Podemos sabían muy bien, que Marco no se sumaría fácilmente a este “generoso”  llamado a la unidad de los demócratas, y que esto abriría un excelente flanco para atacar al diputado.

No hay que ser analista político para entender que lo que hizo Arrate en el último debate fue facilitar el triunfo de Frei en primera vuelta. Porque además de ayudar a disipar legítimos temores respecto de la competitividad de Frei, el candidato presidencial y dirigentes de su comando, iniciaron desde ese mismo día una ofensiva comunicacional en contra de Marco que ya ha llenado varias páginas de La Nación.    
Sobre este tema, se ha pronunciado el cientista político y académico de la Universidad de Chile Guillermo Holzmann, en un artículo publicado por “El periodista” el 20 de noviembre. En ese medio, Holzmann señala: “el ataque de Arrate a M.E-O es una fórmula   que se focaliza en ganar votos, a sabiendas que Arrate no pasa, pero negocia en segunda vuelta votos, y puestos de gobiernos, que no podría hacer con ME-O y eso amerita neutralizarlo. Arrate es el socio ‘oculto’ de Frei”.
Por lo mismo, dentro de las primeras 20 páginas de la Nación Domingo, del día 22, también hubo espacio para difundir las críticas que se están lanzando al diputado independiente desde el comando de Arrate. En una entrevista al jefe de campaña de Arrate, el comunista Juan Andrés Lagos, este defendió las virtudes del pacto propuesto por Arrate y evidenció que M.E-O no ha respondido positivamente al llamado, con lo cual estaría fortaleciendo la posibilidad de que Piñera sea electo. Pero además, Lagos atacó sistemáticamente al presidenciable, diciendo que no era “progresista”, que estaba mostrando “pequeñez” y “contradicción política” y que sus declaraciones eran “caricaturescas”.

Pero más allá de las respuestas de Lagos, el problema de la entrevista es que se pone al servicio de la línea editorial del medio, excluyendo cualquier pregunta que cuestione al entrevistado o la oportunidad del llamado de Arrate. Por ejemplo, nada se le pregunta a Lagos respecto de las luchas internas al interior de su propio comando, las que han sido documentadas por los periodistas Pedro Ramírez y Bastián Fernández, de CIPER, un centro de investigación periodística prestigioso, donde trabaja, por ejemplo, Cristóbal Peña, ganador del premio de la Fundación Nuevo Periodismo del año 2008. Según el reportaje publicado en CIPER, bajo el título “Los problemas de Arrate: 250 millones y un comando bicéfalo”, en el comando de Arrate existen fuertes tenciones
entre dos grupos.

Por una parte, estarían los comunistas, encabezados precisamente por Juan Andrés Lagos, quienes privilegiarían “la campaña parlamentaria de su partido y el entendimiento con la Concertación”. Por eso, dicen  los autores de la investigación “todas las señales que envían los comunistas  apuntan a garantizarle a Frei que no serán los votos de izquierda los que pongan en riesgo su paso a segunda vuelta y que en enero votarán por él”. El otro sector, liderado por Esteban Silva agruparía a una serie de pequeños grupos que buscan acumular fuerzas en esta elección para un nuevo referente de izquierda. “Muchos de nosotros venimos saliendo de la Concertación y sentimos que el PC nos lleva de vuelta”, señala en el reportaje uno de los dirigentes del comando.

Como se ve, a la Nación le interesa más difundir un quiebre inexistente en un comando enemigo, que informar sobre las tensiones al interior de un comando aliado. Ante un quehacer informativo como éste, que abraza la propaganda política y olvida la responsabilidad social del periodismo como institución democrática, el comando de M.E-O parece optar por difundir sus mensajes a través de publicidad pagada. Así presenciamos, como, por diferentes motivos, el discurso político y el debate pluralista, se transforman en pura propaganda.   

En la La Nación del día 22, la voz del diputado encuentra lugar en un inserto que dice: “Para ganarle a Piñera en segunda vuelta se requiere de todos nosotros y de un candidato competitivo”. En este inserto se muestra un gráfico que muestra cómo según la CEP, efectivamente Enríquez tendría mucho más posibilidades de ganarle a Piñera en un escenario de segunda vuelta.







viernes, 20 de noviembre de 2009

Los problemas de Arrate: un comando bicéfalo

A continuación un fragmento de una investigación publicada en CIPER, uno de los pocos centros de investigación periodística de Chile.

Los problemas de Arrate: Sólo $250 millones para campaña y un comando bicéfalo.

Por Pedro Ramírez y Bastián Fernández, CIPER.

En los hechos, el comando de Arrate es bicéfalo. Coexisten dos grupos con objetivos distintos. Los comunistas, encabezados por el jefe político del comando, Juan Andrés Lagos, que privilegian la campaña parlamentaria de su partido y el entendimiento con la Concertación. Al lado, Esteban Silva lidera a una serie de pequeños grupos que buscan acumular fuerzas en esta elección para un nuevo referente de izquierda.

Pero precisamente es allí donde radica el principal problema político de la candidatura de Jorge Arrate. La idea de disputarle los votos a la Concertación ha generado marejadas en el comando, pues el PC prefiere evitar ese enfrentamiento. Los comunistas tienen su propia agenda de acercamiento al oficialismo, originada en el inédito pacto parlamentario que los une a la Concertación y que está a punto de llevarlos a su principal meta: obtener diputados. Por ello, todas las señales que envían apuntan a garantizarle a Frei que no serán los votos de izquierda los que pongan en riesgo su paso a segunda vuelta y que en enero votarán por él.

“El PC tiene su meta de llegar al Congreso después de 20 años excluido del Parlamento. Nosotros creemos que es muy bueno que se rompa esa exclusión, pero ese negocio con la Concertación privilegió el objetivo comunista y no sumar para Arrate, porque redujo las candidaturas parlamentarias de izquierda a sólo 12 distritos. Hay otros 48 en los que no llevamos candidatos y en la práctica eso significa que en ellos no hay estructura promocionando a Arrate. Además, muchos de nosotros venimos saliendo de la Concertación y sentimos que el PC nos lleva de vuelta”, señala un dirigente del comando.

Para contrarrestar la ausencia de candidatos que prediquen el arratismo en los 48 distritos donde no van cartas de izquierda, el comando tomó la decisión de apoyar a lo menos a 12 postulantes concertacionistas a la Cámara.

En el distrito 28, los voluntarios del puerta a puerta reparten dos volantes. Uno muestra a Teillier junto a la Presidenta Bachelet. En el segundo, el candidato aparece abrazado con el actor Francisco Reyes, principal “rostro” de la campaña de Frei. Arrate no aparece.

Fue este distrito el que originó uno de los momentos más tensos en el comando de Arrate. El 5 de octubre, para conmemorar los 20 años del triunfo del “No”, el presidenciable izquierdista debía asistir junto a Frei a un acto en la Casa de la Cultura de San Miguel. El evento había sido cuidadosamente preparado por el PC para transformarlo en una virtual proclamación de Teillier. Pero el sector no comunista del comando se opuso y finalmente Arrate no asistió.

-Eso habría sido como extender un certificado de que la candidatura de Arrate es la hermana chica de la candidatura de Frei. Era el suicidio de Arrate. Habría sido renunciar a seguir creciendo. Juan Andrés Lagos estaba furioso. La discusión que tuvo con Esteban Silva fue durísima -recuerda un dirigente de la campaña.

“El Partido Comunista tiene un candidato presidencial, que es Jorge Arrate, e integra un pacto parlamentario con la Concertación. Y ha organizado sus recursos humanos y materiales para que ambos objetivos, presidencial y parlamentario, sean beneficiosos para la izquierda”, afirma el dirigente del PC Patricio Palma.

Pero los encargados metropolitanos del comando de Arrate se quejan de que la militancia comunista ha privilegiado el trabajo por Teillier, debilitando la campaña del presidenciable en otras comunas.

Otro problema es que, en el comando, no hay acuerdo respecto de que Arrate deba negociar su apoyo a Frei para la segunda vuelta. El punto tensiona la relación entre el PC y las fuerzas no comunistas que lo integran. Por lo menos, están de acuerdo en abordar el tema con tiempo, para evitar que se reitere el “show” que protagonizó la izquierda en la misma noche de la elección presidencial de 2005, cuando se desató una dura disputa pública entre el candidato Tomás Hirsch, que dejó en libertad de acción a sus electores, y la cúpula del PC, que llamó a votar por Bachelet y negoció con ella cinco puntos que debía cumplir su gobierno.

-Nosotros tenemos en cuenta esa experiencia de 2005. Y hacemos una valoración positiva de los avances en los cinco puntos que comprometió la Presidenta Bachelet. Efectivamente, su gobierno avanzó en la reforma previsional, como se lo pedimos, y en el sistema de protección social -señala Patricio Palma, dando a entender que el PC es partidario de firmar acuerdos con Frei.

En el grupo de los no comunistas, la evaluación del encargado territorial de Arrate, Salvador Muñoz, es tajante: Bachelet no cumplió. El PC negoció lo que ella no podía dar, porque los temas requerían leyes y dependían del Congreso. No se puede repetir eso. Para nosotros no es importante negociar con Frei, sino construir una fuerza de izquierda que compita con la Concertación a partir de la votación de Arrate.

El jefe político del comando Juan Andrés Lagos (PC), discrepa. Y lo explicitó a través de El Mercurio al día siguiente de conocido el último sondeo CEP. Así lo escribió el diario de Agustín Edwards: “Tras la encuesta, las apuestas son llegar al 7% en diciembre y negociar en buenos términos el apoyo de segunda vuelta, afirma su jefe de comando, Juan Andrés Lagos”. El artículo sorprendió a Arrate y a Esteban Silva.