martes, 17 de noviembre de 2009

EL DIARIO DE AGUSTIN versus EL DIARIO DE EDUARDO




La Nación, diario del Estado, practica todos los días intervencionismo electoral y esto no produce polémica ni alarma. Tal vez nadie reacciona porque estamos demasiado resignados a la falta de transparencia del periodismo chileno.
En Chile estamos acostumbrados a que los empresarios de derecha utilicen sus medios de comunicación  para defender los intereses políticos de su sector. Y cómo la derecha  conspira desde “El Mercurio”, “La Tercera”, “La Segunda”, “La Cuarta”, “Chilevisión” “Canal 13” y “Megavisión”, entre otros medios,  los ciudadanos casi no tienen opciones de acceder a un periodismo independiente.  Pero poco tiempo atrás, teníamos al menos un medio digno,  que cumplía medianamente su rol social. Este medio era  “La Nación” y sobretodo “La Nación Domingo”.
Hoy las cosas han cambiado y ya no podemos hacer diferencia entre las estrategias de La Nación y  las de El Mercurio. Ambos mienten, manipulan, desinforman y hacen periodismo de trinchera: uno desde la trinchera de Piñera y el otro desde la de Frei  (dónde últimamente cabe también Jorge Arrate). Esta guerrilla, que puede resultar evidente para muchos, está alcanzando niveles vergonzosos. La Nación de este domingo 15, no sólo fue un panfleto en contra de Piñera y una apología de Frei y de Arrate.  El Dairio de Eduardo, también atacó sin pudor ni rigor periodístico a Marco Enríquez-Ominami, y peresentó en diversos espacios, una interpretación de la CEP como una profecía bíblica. La profecía aseguraba que sería  Frei quien pasaría a segunda vuelta y no Marco.
Que el titular arremetiera en contra de Piñera era esperable. Que la editorial volviera a cuadrarse con la candidatura de Frei, también era esperable. Y  que apareciera una extensa y amable entrevista a Jorge Arrate también era esperable. Este tipo de prácticas ya son parte de la rutina del semanario. Quien tenga dudas respecto del apoyo explícito de La Nación al “Juntos Podemos y  a su candidato presidencial”, puede revisar el perfil titulado “Arrate: en viaje de regreso al socialismo allendista”, publicado el 8 de diciembre y  el reportaje “La batalla contra la exclusión” del 1 de diciembre. Este apoyo no tendría nada de reprochable, de no ser porque la alianza entre los comunistas y la Concertación, parece estar derivando en una estrategia comunicacional compartida que apunta sus dardos en contra del diputado independiente. De hecho, es plausible que tras la última CEP, que ratifica el crecimiento sostenido de Marco en las encuestas, se haya acordado hacer un frente común en contra Enríquez Ominami. Así se explicaría el cambio de actitud de Arrate en el debate presidencial de ANATEL, quien se mostró mucho más hostil con el diputado, que con el senador DC. Lo anterior también explicaría porque Enríquez enfatizó más de una vez, que votar por Arrate es votar por Frei. 
Más allá de la hipótesis anterior, lo que sí es noticia, y es un nuevo gesto de desvergüenza periodística, es que La Nación Domingo haya comenzado a disparar en contra de Marco Enríquez-Ominami, abriendo un nuevo frente para el  periodismo tendencioso y antidemocrático.  Lo anterior quedó demostrado en dos noticias destacadas en  portada el domingo pasado. En una de ellas se leía “Los Ominami en la cuerda floja” y en la otra: “Tensiones en el comando de Meo”.
El reportaje de Marcela Jiménez, “El poder del Marriott”  intenta probar una tesis principal: que existe una crisis profunda  al interior del comando de Marco por el autoritarismo de Max Marambio y del mismo Marco. Según Jiménez, esto se comprueba por un supuesto enfrentamiento  entre la  “Coordinadora Socialista por MEO” y lo que ella llama “el círculo de hierro” de Enríquez-Ominami.  El problema es que cuando la periodista argumenta para probar su tesis,  descubrimos que tiene una sola fuente: un socialista llamado Carlos Cárdenas quien efectivamente  se reconoce como miembro disidente. Todo el resto de la argumentación se esfuerza por hacernos creer que la opinión de Cárdenas es generalizada, pero siempre usando frases impersonales y fuentes no confirmadas.
En el texto se dice  que “desde la coordinadora critican la forma de hacer política de MEO”. Se comenta la opinión de “algunos socialistas” supuestamente disidentes, pero sin identificarlos con nombre y apellido. Se dice que “hay preocupación”, pero sin especificar quien es esa persona que está preocupada.  Y majaderamente Jiménez  usa, una y otra vez, frases como “cuentan que…” o “aseguran que…” Y cada vez que lo hace, es para lanzar duros cuestionamientos al diputado y a sus colaboradores más cercanos.
El otro argumento que explicaría la crisis o el quiebre del comando se asocia  al resultado de la CEP.  Cito textualmente  a Jiménez.  “En la que se ha dado a llamar la madre de todas las encuestas, Marco obtuvo un 19%” y  “lo peor es que está 7 puntos por debajo de Frei, lo que fue explicado por los autores del estudio como la imposibilidad rotunda de que pase al balotaje”. Y  para rematar esta línea argumentativa la periodista escribe: “públicamente, en el comando insisten  en que será Marco el que pasará a segunda vuelta. Pero en privado saben que no será así”.
Respecto de lo anterior, uno se pregunta ¿qué autor del estudio dijo que Marco estaría afectado por una imposibilidad rotunda de pasar a segunda vuelta?, y si lo hizo, ¿en qué podría haberse basado para afirmar aquello faltando un mes para la elección? ¿Y con qué fin podría haber afirmado algo así? Se supone que las encuestas son herramientas de análisis, fotografías de un momento de la realidad, pero se sabe que en ningún caso son “la realidad”. Y por lo mismo, no debieran utilizarse tendenciosamente las encuestas, para crear climas de opinión, ni por los estudiosos, ni por parte de los periodistas.
Por otra parte, ¿quien dice que la encuesta CEP es la madre de todas la encuestas?  Al menos el año 2005, en la pasada elección presidencial, la encuesta que mejor predijo los resultados finales fue la CERC y no la CEP. Y en la CERC del 21 de octubre recién pasado, Frei y MEO aparecen completamente empatados con un 20% de las preferencias. 
Pero las manipulaciones de La Nación, no terminaron en la edición del domingo pasado. Por el contrario, la referida edición parece haber marcado un punto de inflexión. Al parecer,  de aquí en adelante, La Nación será cada vez más oficialista y menos creíble. Ayer, lunes 16 de noviembre, se conocieron los resultados de la encuesta Imaginacción,  que señala que la distancia entre Marco y Frei,  se habría acortado de 7 a 4 puntos, si se comparan los resultados entregados ayer, con los de la última CEP.
Según Imaginacción (una encuesta vinculada a la Concertación) Frei  obtendría un 27% y Marco un 22,3%. Es decir, el diputado independiente se hallaría a sólo 1.7 puntos de un empate técnico con Frei, distancia que bien podría ya haber remontado después del debate presidencial de anoche, que marcó 54 puntos de audiencia. Pero ayer, antes del debate y consciente de la trascendencia que podría tener el debate, un periodista de La Nación informó sobre la última encuesta escribiendo el siguiente título: “Encuesta imaginación confirma segunda vuelta Piñera-Frei”.  El tema no resiste mayor análisis, La Nación y otros medios están empeñados en convencer a la gente de que Ominami  ya no pasó a segunda vuelta.  Al parecer, en coyunturas como estas, algunos periodistas pierden todo sentido de su responsabilidad social. 

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