miércoles, 18 de noviembre de 2009

El voto de Arrate



Arrate ha llamdo a unirse en contra de Piñera. Pero el momento en que lanza su propuesta levanta sospechas. Hacer el mismo llamado el 13 de diciembre habría sido más transparente. ¿Es posible que el ex ministro de Frei se haya vendido por un plato de lentejas?


La noticia política del momento es el llamado que hizo Jorge Arrate a formar un frente común para derrotar a Piñera. La propuesta fue lanzada por Arrate en el último debate presidencial y fue aceptada de inmediato por la Concertación, pero no por el candidato independiente Marco Enríquez-Ominami. Buena jugada. La Concertación y el Juntos Podemos aparecen unidos en el noble propósito de impedir que Piñera llegue a la Moneda y Ominami queda aislado, obligado a guardar un complicado silencio.
Pero es evidente que tras la propuesta de Arrate hay una negociación entre el Juntos Podemos y la Concertación. Y es evidente también, que el verdadero objetivo de esta propuesta, no es impedir que Piñera gane en segunda vuelta, sino impedir que Ominami gane en primera. El momento en que se lanza el mensaje es una de las claves del asunto. Porque si Arrate sólo quería asegurar un pacto Anti-Piñera, bien podría haber esperado hasta la noche del 13 de diciembre. Incluso habría sido más potente mediáticamente. Pero Arrate y sus aliados  lanzaron esta propuesta ahora para neutralizar el discurso de M. E-O, que gracias a su competitividad en segunda vuelta (3 puntos mayor que la de Frei según la CEP), se estaba presentando ante el país, como el único capaz de derrotar a la derecha. Este argumento, respaldado por todas las encuestas en un escenario de segunda vuelta, era demasiado seductor para los votantes progresistas a quienes se les estaba diciendo: ¡Cuidado, votar por Frei, es votar por la derecha, porque en segunda vuelta Piñera derrotará a Frei!
Pero después de la propuesta de Arrate los electores no tendrían de qué preocuparse. Más allá de lo que digan las encuestas, donde Frei es cada vez menos competitivo frente a Piñera, ahora el mundo progresista estaría unido para luchar contra Piñera, y eso podría bastar para vencerlo. No hay que ser analista político para entender que Arrate acaba de llamar a votar por Frei en primera y en segunda vuelta, para que gobierne Frei y para que el proyecto independiente de Marco quede en el camino. Recuérdese que además el cándidato del Juntos podemos fue hostil con Marco en el debate y que no hizo lo mismo con Frei. 
Para seguir las pistas de la negociación y entender qué podría ganar Arrate y el Juntos Podemos con este llamado anti-Piñera, es útil leer el artículo “Una nueva mayoría para los cambios” públicado en La Nación, el domingo pasado. En el artículo, Víctor Barrueto, ex presidente del PPD, escribe: “Para ganar en la segunda vuelta, habrá que promover la conformación de una coalición de gobierno más amplia o hacer un pacto entre la Concertación y los otros actores en torno al programa y su participación en el gobierno a través de determinados ministerios”. Y en otro momento Barrueto agrega que la diversidad se debe expresar en la mencionada nueva mayoría,  porque “lo que está claro, es que no se puede volver atrás con la reedición de los tres tercios”.
Parece innecesario explicitar que el destinatario del artículo, publicado en el diario del gobierno, es el Juntos Podemos, y que lo que está haciendo Barrueto es ofrecerle a los comunistas, algunos consensos programáticos y algunos ministerios, a cambio de un apoyo explícito a la candidatura de Frei.
Pero hay más, Barrueto platea crear una nueva mayoría que permita enfrentar “los desafíos de los próximos 20 años”. En otras palabras, propone la creación de una Concetación 2.0, que  sólo se diferenciaría de la primera, por la incorporación más o menos decidida de los comunistas. ¿Para qué? Para que el poder siga hegemonizando por otros 20 años y siga siendo rehén de las dos grandes alianzas que nos gobiernan.  Para conseguirlo, lógicamente,  había que evitar que los comunistas se sumaran a Enríquez-Ominami y formaran un referente de izquierda con tanta base popular como la Concertación. Así se cumple el objetivo de "no reeditar los tres tercios", modelo democrático que en el pasado permitió la consolidación de la izquierda allendista y el gobierno de Salvador Allende.   
Otra señal. El lunes, apenas acabado el debate, Pepe Auth le prestó ropa a la propuesta de Arrate y explicó que con Arrate había cercanía porque había sido ministro de Frei. Más señales. Hoy La Nación, diario cada vez más oficialista, ya publicita el acuerdo programático que propone Arrate como condición de apoyar a Frei (a quien saque más votos dice él). Los puntos básicos de la propuesta de Arrate son “la gestación de una nueva Constitución, el reconocimiento constitucional de los pueblos indígenas, garantizar la pluralidad en el país y el rechazo al binominalismo electoral”. El artículo deja claro que la propuesta va sumando apoyos y el principal que se menciona proviene, justamente, de Juan Carlos Latorre, presidente del partido de Frei. 


No se puede decir que la propuesta de Arrate sea insustancial, pero si es predecible que no será el comienzo de una transformación profunda del país. Ninguno de los puntos cuestiona el modelo económico, ni abre la posibilidad de una Asamblea Constituyente. ¿Y de que sirve una nueva Constitución si se hace entre cuatro paredes como en tiempos de Lagos? ¿Y que peso tiene un reconocimiento constitucional a los pueblos indígenas si Chile acaba de ratificar los tratados internacionales más importantes que protegen los derechos de los pueblos indígenas? Y el rechazo al binominal, ¿no es acaso algo ya conseguido? Por último, el periodista de La Nación dice sobre la propuesta, que el mismo Arrate sabe “que será difícil firmar algo”, pero que en su sector “están convencidos de que el acuerdo tendrá viabilidad sobre todo en el escenario de segunda vuelta”. Lo único claro es que la propuesta de Arrate es funcional a la candidatura de Frei y probablemente le signifique un futuro ministerio, pero todo lo demás huele a letra muerta y a 20 años más de lo mismo.

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